WALKING AROUND DE PABLO NERUDA  

3/26/2008





Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza. 

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. 

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre. 

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío. 

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorviendo y pensando, comiendo cada día. 

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena. 

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche. 

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas. 

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. 

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias. 

Un Bukowski con Sprite.

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CONTINUACIÓN DE JW  

3/19/2008


¿Como hacerle entender que El era esa brisa metiendose en su ventana?
Que El siempre llevaba ese frasco con gotas del mar en su memoria.
Que siempre le agradeció la magia, los cuatro magos.
¿Como entenderia que cada vez que pasaba casi cerca de su casa le dedicaba un poema?
¿Como explicar la alegria de escuchar su voz?
La notó triste, cansada, pero no hizo nada.
Se anudó fuerte la corbata, miró la pantalla...
Y pensó...
Que suerte la mia, cara a cara con mi musa.
Que triste lo mio, ni siquiera me salió un gracias.
Cuando quiso darse cuenta estaba en la realidad, lleno de alcohol, con tintes de Sprite.

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LO PELIGROSO DE LA CONCIENCIA CELULAR  


Venía en bicicleta con Lucas detrás gritando arre! caballa mami!, para que fuera más rápido.

Imaginé un pescado gigante (o sea yo) manejando con las aletitas en los manubrios, los bigotes colgando y la boca abierta. Casi casi, era una propaganda de telefonía celular...

En ese momento comenzó a escucharse peces de ciudad cantada por Ana Belén. Como parecíamos uno de esos vendedores de helados, con la musiquita monótona y repetitiva que interrumpen mi sueño las tardes de verano, decidí atender mi teléfono (era un mensaje)

Con una mano hurgueteaba el bolsillo de atrás de mi pantalón, con la otra intentaba controlar la dirección de la bicicleta que ya zigzagueaba aprovechando mi descuido.

Trataba además, que Lucas dejara de jugar a que la caballa mami corcoveaba. Y de paso, que callara los uiiiiiiija!!! uiiiiiiiiiija!!! que gritaba a la par de los manotazos que me daba en la espalda.

Ésto además de evitar que me atropellen los autos que venían detrás, y hacer un esfuerzo por no quedar como los bichitos en la ruta estampados en el radiador de un camión al cruzar la avenida...

"...desafiando al oleaje sin timón ni timonel..." seguía sonando el telefonito ahora en mis manos. Lo abrí. Un mensaje de mi compañía de teléfonos que decía:

Respetá las normas de tránsito.

Manejá tu vida.

Informáte en nuestra web sobre conciencia celular

Cerré el teléfono. Me dió gracia la situación. Pero cuando llegué a la esquina, frené.

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LA MUSA OLVIDADA  

3/17/2008


Entró por la ventana como cada noche desde hacía un tiempo. Justo cuando la brisa movía las cortinas, dejando llegar los rayos de la luna al suelo. La habitación en penumbras, le resultó inquietante y fría.

-Dónde estás?. Vine a hablarte de alas que crecen, hombres que vuelan y del sonido del mar. Vine a recordarte que tu color no es el gris... Dónde estás?

El sonido de la punta de un papel moviéndose sobre el escritorio llamó su atención, la lapicera encima, cruzaba un escrito.

Sonrió. Después de todo, estuvo escribiendo...

La sonrisa se desdibujó al instante, al ver las letras borroneadas, grises e ilegibles. Dejó caer el papel.

-Dónde estás? Repitió un poco más fuerte. -Vine a hablarte de tus sueños, tus fantasías, del deseo, de todo lo que nos unía cada noche.

Lo buscó en vano por cada rincón de la habitación. Allí sólo habitaba el olvido.

-Terca, seré terca. Seré persistente y será mío...

Recorrió distancias infinitas, los lugares desconocidos y los frecuentados, miró cada cara, de cada ser, buscándolo.

Hasta que llegó a su trabajo. El sitio donde la corbata anudaba su cuello y lo mantenía en tierra. Donde era normal, formal, regular.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Los papeles allí, sólo tenían números, negros números...

Pero por él lo haría, lo asaltaría, lo rodearía, para recordarle quién es, qué quiere, qué ama. Lo llenaría, lo liberaría, le daría, lo crearía, lo contendría, le regalaría la paz que su mente precisaba y el desenfreno que el alma le exigía. Lo dejaría ser...

El click del mouse la despertó de sus pensamientos. Sí. Ahí estaba. La mirada perdida. El cabello prolijo. La camisa blanca almidonada. La corbata con un perfecto nudo. Ensimismado. Gris.

Se acercó hasta casi rozarlo con los dedos.

Él separó la mirada del monitor, y alcanzó sus ojos, los de ella, que esperaban en ese contacto, rescatar un destello del pasado.

Pero rápidamente bajó la mirada a la pantalla que se desplegaba frente a él, en ese escritorio lleno de remitos y  facturas, a tiempo que lanzaba un susurro que resultó mortal para ella:

-Sí, qué necesita?

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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA  


"Ausencia Santander tenía casi cincuenta años y se le notaban , pero tenía un instinto tan personal para el amor, que no había teorías artesanales ni científicas capaces de entorpecerlo. Florentino Ariza sabía por los itinerarios de los buques cuándo podía visitarla, y siempre iba sin anunciarse a la hora que quisiera del día o de la noche, y no hubo una sola vez en que ella no estuvieras esperándolo. Le abría la puerta como su madre la crió hasta los siete años: desnuda por completo, pero con un lazo de organza en la cabeza. No lo dejaba dar un paso más antes de quitarle la ropa, porque siempre pensó que era de mala suerte tener un hombre vestido dentro de la casa.. ...Florentino Ariza era muy dado a los encantos de la desnudez, y ella le quitaba la ropa con un deleite cierto tan pronto como cerraba la puerta, sin darle tiempo si quiera de saludarla, ni de quitarse el sombrero ni los lentes, besándolo y dejándose besar con besos desgranados, y soltándole los botones de abajo hacia arriba, primero los de la bragueta, uno por uno después de cada beso, luego la hebilla del cinturón, y por último el chaleco y la camisa, hasta dejarlo como un pescado vivo abierto en canal. Después lo sentaba en la sala, le quitaba las botas, le tiraba los pantalones por los perniles para quitárselos al mismo tiempo que los calzoncillos largos hasta los tobillos, y por último le desabrochaba las ligas elásticas de las pantorrillas y le quitaba las medias. Florentino Ariza dejaba entonces de besarla y de dejarse besar, para hacer lo único que le correspondía en aquella ceremonia puntual: soltaba el reloj de leontina del ojal del chaleco y se quitaba los lentes, y metía ambas cosas en las botas para estar seguro de no olvidarlas. Siempre tomó esa precaución, siempre sin falta, cuando se desnudaba en casa ajena.

No bien acababa de hacerlo cuando ella lo asaltaba sin darle tiempo de nada, ya fuera en el mismo sofá donde acababa de desnudarlo, y sólo de vez en cuando en la cama. Se le metía debajo, y se apoderaba de todo él para toda ella, encerrada dentro de sí misma, tanteando con los ojos cerrados en su absoluta oscuridad interior, avanzando por aquí, retrocediendo, corrigiendo su rumbo invisible, intentando otra vía más intensa, intentando otra forma de andar sin naufragar en la marisma de mucílago que fluía de su vientre, preguntándose y contestándose a sí misma con un zumbido de moscardón en su jerga nativa dónde estaba ese algo en las tinieblas que sólo ella conocía y ansiaba sólo para ella, hasta que sucumbía sin esperar a nadie, se desbarrancaba sola en su abismo con una explosión jubilosa de victoria total que hacía temblar el mundo. Florentino Ariza se quedaba exhausto, incompleto, flotando en el charco de sudores de ambos, pero con la impresión de no ser más que un instrumento de gozo. Decía: “me tratas como si fuera uno más”. Ella soltaba una risa de hembra libre,. Y decía:”al contrario: como si fueras uno menos!”. Pues él se quedaba con la impresión de que todo se lo llevaba ella con una voracidad mezquina, y se le revolvía el orgullo y salía de la casa con la determinación de no volver. Pero de pronto, despertaba sin causa, con la lucidez tremenda de la soledad en medio de la noche, y el recuerdo del amor ensimismado de Ausencia Santander se le revelaba como lo que él era: una trampa de la felicidad que él aborrecía y anhelaba al mismo tiempo, pero de la cual era imposible escapar."

De el amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Marquez

Escuchála.

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BLOC DE NOTAS DE JW  

3/09/2008


Abajo, abajo de la pantalla esta el bloc de notas.
Mas abajo estoy yo.
deseando que estuvieras aqui.
Escuchando tus hazañas, llenando de mentiras tus ideales.
Puta guerra.
Deseo que estuvieras aqui (esa es la canción).
Sueños.Treboles de cinco hojas.
Aire.
Mar que de noche asusta.
y una mujer que busca la forma mas complicada de no ser feliz.


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RECETA DE PASTA FROLA MELANCÓLICA  


Puse la harina en el bols, medio paquete, 500 grs.

Agregué la manteca todavía fría, el azúcar, las cuatro yemas...

Hice invisible la impresión que me causaba hundir la mano en esos ingredientes, y comencé a apretar sintiendo como se desmenuzaba cada cosa. Fue algo así como una regresión a mis tiempos de plastimasa o una metáfora de lo que pasaba dentro.

Miré por la ventana. El cielo gris de nuevo, hace varios días lo está.

El calor de la mano derritió de a poco la manteca.

Va a llover en cualquier momento. Los truenos protestan mientras se acercan.

La imagen de nosotros enredados  mientras afuera el cielo rebalsaba me atropelló sin previo aviso. Amasé con más fuerza intentando quitarla.

Y los ingredientes empezaron a unirse.

Con la mano libre cebé un mate, siempre me acompaña uno. 

Me gustaban los tuyos aunque lo negara rotundamente."Esos mates feos"  te decía, sólo por molestarte.

La masa ahora, tiene consistencia.

Cómo vuelan esos pájaros, huyen de la tormenta. Ojalá pudiera hacer lo mismo... Huiría hasta un beso nuestro y allí me quedaría un buen rato.

Esencia de vainilla, un chorrito.

Ahora la masa tomó un tinte amarillo, como una fotografía del siglo pasado.

A veces, un aroma logra transportarme a un momento, a una sensación... Éste era el olor de la infancia, de sabores caseros, de tardes de juego y merienda, con los amiguitos de la cuadra.

Cuando eso pasa, cierro los ojos, e inspiro fuerte, esperando poder capturar un instante más de eso que evocaba. Como cuando olía tu perfume en mi piel...

En el aire el olor a tierra húmeda invade todo, las primeras gotas explotan contra el vidrio de la ventana de la cocina.

Estiré la masa sobre el molde, puse el dulce, hice un enrejado con poca precisión.

Lo mío no es la prolijidad, tampoco hacer cuentas, tampoco elegir en quien confiar...

Prendí el horno mientras pensaba, donde pongo lo que quedó?.

Llueve torrencialmente ahora.

Algunos recuerdos se vuelven fuertes, como el olor que indica que ya está lista.

Se me escapa una lágrima.

Es la pasta  frola más triste que hice.

 

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UN SALUDITO A TODOS LOS QUE NO ME CONOCEN.  

3/02/2008

-Cacho!

-Qué Regalada?

-Me dio miedito

-Por qué?

-Porque ví que nos leen en Argentina, en Chile, España, México, Estados Unidos, y otros países que en mi vida pisaré

-Ah pero eso es muy bueno Regalada. La universalidad que da la red. Escribimos acá y en China nos leen

-No creo que haya muchos chinos que entiendan castellano, para mí que entran por error buscando porno. Pero no, no es bueno. Yo no quiero ser Roberto Carlos, no quiero un millón de amigos...

-Tiene un panic attack, Regalada?

-Un panic total Cacho. Las paredes nos oyen... Y nosotros sin algo trascendental que decir...

Mierda!, es terrible ser consciente

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CANCIÓN DEL ADIÓS COTI SOROKIN  

3/01/2008

La verdadera causa final reside en los seres inmóviles...

Fin.

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